Por qué NO utilizamos azúcar ni harina refinada...

¡Hola! ¡Bienvenidos a nuestro blog! En esta primera entrada queremos destacar uno de los lemas más importantes que seguimos para la elaboración de este tipo de alimentos que os hacemos llegar; “Si compras saludable, comes saludable”. Por ello, os queremos enseñar por qué no recurrimos a la utilización de azúcar ni harina refinada.

La primera pregunta que se nos viene a la cabeza es ¿qué significa que algo sea refinado? Pues, este término consiste en la retirada o eliminación de impurezas. En el caso del azúcar, cuando lo obtenemos es de un color natural amarillento, por lo que debido a preferencias del consumidor, se eliminan las sustancias que dan lugar a esa coloración, para tener un producto totalmente blanco. Mientras que en las harinas, consiste en quitar determinadas partes del grano del cereal, reduciendo así la cantidad de fibra y algo de grasa, quedando un producto con mayor cantidad de proteínas (gluten en el caso del trigo) y de hidratos de carbono (almidón).

El azúcar refinado es un gran suministrador de “calorías vacías”. Nos referimos a estas cuando un producto aporta muchas calorías, pero es escaso en nutrientes, como pasa por ejemplo con el alcohol. En nuestro caso mediante la utilización de dátiles, pasas, etc. conseguimos un sabor dulce sin necesidad de añadirlo de forma artificial.

De hecho, los alimentos que tienen de forma natural en su composición estos azúcares son recomendados en la mayor parte de las dietas, debidos a que también poseen otros componentes como la fibra, beneficiosa para la salud de nuestro organismo.

Este consumo se relaciona con la producción de déficit nutricionales de vitaminas del grupo B, y minerales como el calcio. Según la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria), un alto consumo de azúcares simples contribuye al aumento de peso y se asocia con el desarrollo de síndrome metabólico y diabetes tipo II.

La harina refinada, reduce el aporte de fibra, que como ya hemos dicho es esencial para nuestro organismo, puesto que su consumo proporciona múltiples beneficios, como ayudar a reducir los niveles de colesterol en sangre, reducir la velocidad de absorción de los azúcares simples (los que nuestros productos aportan mediante las frutas o verduras que utilizamos), proporciona un efecto de saciedad esencial para mantener el peso adecuado, mejora el tránsito intestinal y un largo etcétera.

Nos parece de vital importancia señalar estos conceptos, puesto que socialmente, caemos en la relación de que repostería va de la mano de componentes insanos, pero nosotros queremos asegurarles que se puede disfrutar de tartas, galletas, bombones, sin que este consumo nos afecte negativamente a la salud.

Por ello, como ya hemos ido a delatando a lo largo del post, a continuación dejaremos una lista sobre los producto que utilizamos para no caer en la tentación de utilizar azúcar y harina refinada, que es “lo fácil” y veremos que no es tan complicado empezar a cambiar algunos hábitos de alimentación.

En vez de utilizar ambos productos, nosotros optamos para endulzarnos los desayunos: miel (muy rica en nutrientes esenciales y sumamente saludable, aunque no recomendada para niños menores de un año), la fructosa procedente de las frutas frescas. También determinados jugos y siropes, como por ejemplo el sirope de arce o de agave. Y edulcorantes (en su mayoría muy ricos en distintos nutrientes) como la stevia natural.

Y por último, queremos remarcar que todo esto debe ir dentro de una dieta variada y equilibrada, en la que se integren todos los nutrientes esenciales.

Alimentarse correctamente tiene que ser una preocupación del día a día, no solo debe preocuparles a los científicos, médicos, nutricionistas, medios de comunicación, sino a todos y cada uno de nosotros.

Por eso, LA CABAÑA VERDE quiere dar el primer paso para conseguir desayunos y repostería saludable, ayudando a conseguir una mejora de la salud de las personas, porque no solo nos importa hacer comida, sino que esta sea nutritiva y guste al consumidor, para suplir deficiencias y quizás cambiar algunos hábitos de consumos industriales por otros más naturales.

Verónica Dorta
-Estudiante de nutrición y dietética.-

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